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¿Cómo construimos nuestra autoestima?

Una mirada desde la Terapia Cognitivo-Conductual y las terapias contextuales.


Durante mucho tiempo, la autoestima se ha entendido como “cuánto nos queremos” o “qué tan bien nos sentimos con nosotros mismos”. Sin embargo, desde la Terapia Cognitivo-Conductual y las terapias contextuales, esta idea se queda corta… y a veces incluso puede ser problemática.


Porque la autoestima no es algo que simplemente “tienes” o “te falta”.

Es algo que se construye, se aprende y se entrena.


La autoestima no nace de la nada: se aprende


Desde la TCC sabemos que la forma en la que nos vemos está profundamente influida por:


  • Nuestras experiencias tempranas

  • Los mensajes que recibimos (familia, cultura, redes sociales)

  • Las interpretaciones que hacemos de lo que nos pasa


A través de estos procesos, desarrollamos lo que en TCC se conocen como creencias nucleares: ideas profundas como“no soy suficiente”,“tengo que hacerlo perfecto”,o “valgo solo si otros me aprueban”.


Estas creencias no aparecen porque sí: se construyen a partir del aprendizaje y la repetición.


El papel de los pensamientos: no es lo que eres, es cómo te hablas


Uno de los pilares de la TCC es que no son los eventos en sí los que determinan cómo nos sentimos, sino la interpretación que hacemos de ellos.


Por ejemplo:


  • Cometer un error → “soy un fracaso”

    vs.

  • Cometer un error → “esto no salió como esperaba, puedo aprender”


Ese diálogo interno repetido es lo que, poco a poco, moldea nuestra autoestima.

Y aquí hay algo importante:no se trata de pensar “positivo”, sino de pensar más realista y funcional.


Conducta: la pieza que muchas veces ignoramos


La autoestima no solo se construye en la mente, también en lo que hacemos.

Desde la TCC, especialmente a través de la activación conductual, sabemos que:


  • Evitar retos refuerza la inseguridad

  • Actuar, incluso con miedo, construye percepción de capacidad


Es decir, la autoestima no mejora esperando a sentirnos mejor.

Mejora cuando empezamos a comportarnos de formas que contradicen la narrativa limitante.


El giro de las terapias contextuales: dejar de luchar contigo


Las terapias contextuales, como la Terapia de Aceptación y Compromiso, proponen algo distinto:


El problema no es tener pensamientos negativos sobre ti,

El problema es fusionarte con ellos y vivir desde ahí.


En lugar de intentar cambiar cada pensamiento (“debo gustarme más”), se trabaja en:


  • Defusión cognitiva: aprender a ver los pensamientos como eventos mentales, no como verdades

  • Aceptación: dejar de luchar contra lo que sientes

  • Acción con valores: construir una vida significativa, más allá de cómo te percibes


Desde esta mirada, la pregunta deja de ser:“¿cómo me siento conmigo?”y se convierte en: “¿cómo quiero vivir, incluso con estas dudas?”


Autoestima vs. autovalía: una diferencia clave


La evidencia reciente sugiere que perseguir una autoestima “alta” puede ser inestable, porque suele depender de factores externos (logros, apariencia, aprobación).

Por eso, muchas terapias actuales ponen más énfasis en:


  • Autovalía incondicional (no depende de rendir o encajar)

  • Autocompasión (relacionarte contigo con amabilidad)

  • Flexibilidad psicológica (adaptarte sin quedarte atrapado en juicios internos)


Entonces… ¿cómo se construye realmente?


Desde una integración basada en evidencia, la autoestima se construye cuando:

  • Identificas y cuestionas creencias aprendidas

  • Cambias tu diálogo interno hacia uno más flexible

  • Actúas en dirección a lo que es importante para ti

  • Dejas de definirte por tus pensamientos

  • Aprendes a relacionarte contigo desde la aceptación, no desde la exigencia


No es un destino. Es un proceso continuo.


No necesitas sentirte increíble contigo todo el tiempo para tener una vida valiosa.

A veces, la relación más sana contigo no empieza cuando te amas más…sino cuando dejas de estar en tu contra.


Si sientes que tu relación contigo mismo se ha vuelto dura, exigente o desgastante, no tienes que seguir enfrentándolo en soledad. En Sukha trabajamos desde la Terapia Cognitivo-Conductual y terapias contextuales con un enfoque basado en evidencia, acompañándote a cuestionar lo que aprendiste sobre ti, desarrollar herramientas reales y construir una forma más sana de relacionarte contigo. Puedes empezar este proceso con el apoyo de especialistas que entienden lo que estás viviendo. Escríbenos y agenda tu primera sesión.

 
 
 

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