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Disciplina y neurociencia: lo que Andrew Huberman y la Terapia Cognitivo-Conductual pueden enseƱarte

Actualizado: 14 ago 2025

En los últimos años, el neurocientífico Andrew Huberman ha ganado gran popularidad por explicar de manera clara y respaldada por evidencia cómo funciona el cerebro humano. Uno de los temas que aborda con frecuencia es la disciplina, no como una cuestión de fuerza de voluntad ilimitada, sino como una habilidad que puede entrenarse gracias a la neuroplasticidad y hÔbitos bien diseñados.


Desde la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), esta visión resulta muy valiosa, ya que conecta directamente con los principios del tratamiento psicológico basado en la evidencia.



¿Qué dice Andrew Huberman sobre la disciplina?


Huberman explica que la disciplina no es un rasgo fijo, sino una capacidad que se desarrolla con la repetición de pequeñas acciones coherentes con nuestros objetivos. Entre sus principales aportes destacan:


  • La dopaminaĀ no solo se activa al alcanzar una meta, sino tambiĆ©n al avanzar hacia ella. Valorar el proceso es clave.

  • El autocontrol mejora cuando exponemos progresivamente al cerebro a situaciones difĆ­ciles, fortaleciendo la regulación del sistema nervioso.

  • El entorno, los horarios y los hĆ”bitosĀ influyen directamente en nuestra capacidad de mantener el compromiso.


La disciplina desde la Terapia Cognitivo-Conductual


En TCC, la disciplina se entiende como la capacidad de alinear nuestras acciones con nuestros valores, incluso cuando surgen pensamientos o emociones incómodas. No se espera que siempre haya motivación previa; de hecho, en TCC se repite:

ā€œNo necesitas sentirte motivado para actuar; puedes actuar, y la motivación vendrĆ” despuĆ©s.ā€

En consulta, se trabaja a travƩs de:


  1. Identificación de valores y objetivos: Conectar con lo que realmente importa para que la disciplina nazca del sentido personal y no de la exigencia o el castigo.

  2. Activación conductual: Útil en casos de depresión o apatía: pequeñas acciones que, repetidas, mejoran el estado de Ônimo y aumentan el compromiso.

  3. Planificación y estructura: Crear rutinas realistas, desglosando metas grandes en pasos pequeños para evitar la parÔlisis.

  4. Reestructuración cognitiva: Identificar y reemplazar pensamientos rĆ­gidos como ā€œsi fallo una vez, ya no sirveā€ por otros mĆ”s flexibles y realistas.

  5. Tolerancia al malestar: Entrenar la capacidad de convivir con incomodidad, aburrimiento o frustración sin abandonar las metas.


Un enfoque integrador: neurociencia + psicologĆ­a


La visión de Huberman complementa la TCC al explicar los fundamentos fisiológicos de la disciplina. Con repetición, exposición y estructura, el cerebro crea nuevas redes neuronales que sostienen hÔbitos duraderos.


Esto significa que incluso quienes hoy se consideran ā€œindisciplinadosā€ pueden entrenarse para actuar con constancia y compromiso.


La disciplina no es un superpoder, es una habilidad entrenable. Con herramientas respaldadas por la neurociencia y la psicologƭa, es posible vivir mƔs alineado con tus valores y mantener tus objetivos incluso en dƭas difƭciles.


Da el siguiente paso



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